La ley de Costas no ha podido evitar el deterioro de las playas españolas

No somos realmente conscientes del desgaste y deterioro físico que sufren las playas, dunas y costas españolas,  hemos perdido una gran parte de la humedad que había en décadas anteriores a esto le sumamos la urbanización de las zonas de alrededor de las playas de los archipiélagos que suponen un desgaste físico para las mismas, todas estas actividades humanas y turísticas están debilitando la zona natural marítima terrestre.

España cuenta con más de 9000 kilómetros de costa en la que podemos encontrar diferentes calas, acantilados, rías, dunas de diferentes paisajes llenos de color y naturaleza.

La Constitución española de 1978 ampara estas zonas naturales declarándolas bienes de dominio público, es decir bienes que pueden ser utilizados y disfrutados por todos los ciudadanos sin distinción alguna, además la ley de Costas (Ley 22/1988) declara el carácter público de estas zonas, siendo un espacio natural libre, de esta manera la ley prohíbe el uso privativo de estas áreas , cualquier actividad económica privada que se realice deberá estar amparada por un documento administrativo expedido por las distintas Administraciones públicas. Las servidumbres son permitidas por la ley de costas, es decir se permite el paso público hacia estos terrenos para que sea posible su tránsito.

Sin embargo a pesar de lo comentado anteriormente hay zonas privativas en las cuales no ha podido incidir la ley de costas que hace que la destrucción de las playas y acantilados vaya cada vez más incrementándose. Muchos de los caminos que accedían a playas y costas españolas eran caminos rurales que formaban parte del territorio natural, ahora se han urbanizado perdiendo totalmente dicho encanto perdiendo todo su valor medioambiental.